Pablo Martín, campeón del Alfred Dunhill Championship en Leopard Creek, Sudáfrica

68-63-71-69 = 271, 17 bajo par. Primeras impresiones de Pablo Martín a María Acacia López-Bachiller, después de la victoria.


“Estoy contentísimo, súper feliz. Ha sido una semana buenísima, medio de vacaciones, con mi hermana María que también me vio ganar en Portugal, ¡lleva dos de dos!. Llegué aquí sin haber tocado una bola desde Hong Kong, allí terminé agotado, los últimos dos o tres meses fueron de una tensión terrible, ganando de seis mil en seis mil euros… Fue muy duro, durísimo. Decidí colgar los palos, la primera semana no hice nada, luego empecé a aprochar y patear e iba al gimnasio.


Cogí los palos el lunes (he jugado con los de las estrías nuevas) y le he estado pegando a la bola muy bien durante toda la semana. El viernes hice el vueltón de mi vida, 63 golpes, jugué fenomenal. Hoy he salido muy tranquilo, jugando con Schwartzel que es buen amigo y nos conocemos, estaba relajado aunque nunca sabes qué va a suceder.


He dado un mal swing en el hoyo siete, un soquetazo al agua, pero el resto iba jugando bien. En el hoyo ocho ha venido el árbitro y me ha dicho que me había pasado una vez de tiempo y, a la segunda infracción, me iba a imponer un golpe de penalidad. Me he cogido un rebote bestial, iba súper enfadado y, a pesar de ello, seguía dando buenos golpes aunque sin meter putts. A partir del hoyo once hemos ido esperando el resto de la vuelta.


Yo iba con un colchoncillo pero sabía que no me podía despistar. Después del par 5 he pegado un par de golpes malos y Schwartzel ha hecho tres birdies seguidos. En el 16 he pegado un drive buenísimo al centro de la calle, y en el 18 también muy buen drive.


En el tercer golpe del 18 yo quería tirar un hierro seis al green y mi caddy –James Walton- no me ha dejado; llevaba dos de ventaja, yo le decía que quería tirar al centro del green, no estaba nervioso ni nada y él que “no, que no”. Era un golpe difícil, los greenes estaban duros y sólo tenía ocho metros por detrás de la bandera y otros ocho delante. Schwartzel, después de irse al rough a la derecha, pegó un tirazo y la dejó para birdie.


Mi caddie insistía y yo que no, que al centro del green, y me dice “llevo mucho tiempo en el Ladies Tour y tiran a asegurar”. Al final, le hice caso y jugué el sandwedge, la bola salió “culomono”, botó, pasó la bandera y se fue cuesta abajo… En ese momento se me ha pasado de todo por la cabeza, pero me dije ‘no seas nenaza’. Me dejé un putt de metrillo y medio y pensé ‘¡que sea lo que Dios quiera!’.


Lo he pasado muy mal durante todo el año, por eso estoy tan feliz. Ha sido muy duro y eso no se olvida. Muchas veces pensé ‘soy joven, puedo hacer otras cosas pero no puedo ganarme la vida así’. Todo el mundo pasa baches y también eso te curte, tal vez hoy no estaría aquí con el trofeo si no hubiese pasado por ello, no lo cambio por nada.


Ahora, a seguir trabajando mucho. Me alegro mucho de haber ganado por toda la gente que me ha ayudado, por todos los que me habéis apoyado en los malos momentos. Cuando estás arriba todos te llaman y todos se acuerdan de ti, pero yo he sentido el apoyo de mucha gente cuando estaba en lo más bajo y eso jamás lo olvidaré, para mí ha sido muy importante”.


Fuente: María Acacia López-Bachiller

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