Las lesiones provocadas durante la práctica del Golf deben tratarse dentro de un marco terapéutico

La jefa de la Unidad de Fisioterapia de HC Marbella, Eva Rando, analiza las principales zonas del cuerpo que presentan un mayor riesgo de sobreesfuerzos en este deporte.

Pensar que el golf es un deporte que se puede practicar de cualquier forma puede ser un concepto equívoco y, si pese a ello, ha sufrido una lesión que no ha recibido el tratamiento adecuado, puede tener futuros problemas. Así lo da a entender la jefa de la Unidad de Fisioterapia del Hospital internacional HC Marbella, Eva Rando, quien afirma que “todas las molestias provocadas durante la práctica del golf debe tratarse dentro de un marco terapéutico más completo que un masaje” para evitar que se convierta en una dolencia crónica o recidivante.

Los profesionales de este deporte indican que la principal causa que genera la mayoría de problemas musculares es la repetición de determinados movimientos que caracterizan al golf como un juego en el que la técnica, reproducción de posturas forzadas generalmente acompañadas de giros bruscos, es fundamental. “Esta modalidad deportiva focaliza sobreesfuerzos en el miembro superior y en la columna vertebral, principalmente”, explica la fisioterapeuta.

Miembro superior

De todas las lesiones, la más característica en este deporte es la epitrocleitis, también conocida como “codo de golfista”, una tendinitis –cambios inflamatorios- que se produce en la cara interna del codo, donde se insertan los músculos flexores de la muñeca y pronador del antebrazo.

Principalmente, “el uso repetitivo de los músculos que flexionan los dedos y la muñeca provoca que los tendones sufran a nivel de su inserción en el hueso un proceso inflamatorio y, en ocasiones, pequeñas microroturas muy dolorosas”. Deportistas de élite justifican la aparición de esta lesión en la utilización de un material inadecuado o de la elección incorrecta del palo.

La especialista en fisioterapia deportiva advierte que “la falta de una terapia adecuada en estos casos puede desembocar en una tendinosis”, proceso degenerativo de las fibras del tendón originado en una fase crónica.

El hombro se convierte en otra zona inestable del miembro superior, sobre la que incide el movimiento complejo del Swing que comprende una hipertensión y una rotación externa a gran velocidad para golpear la pelota, alcanzando así una posición articular extrema. Esta articulación es la más inestable del cuerpo humano ya que se puede mover en casi todas las direcciones y está fijada sólo por partes blandas, como músculos –el manguito de los rotadores-, tendones y la cápsula articular, cuya irritación da lugar a una inflamación que “necesita tratamiento especializado”. El grip o agarre del palo de golf también puede lesionar la muñeca y generar el síndrome del túnel carpiano cuando se comprime el nervio mediano debido a la inflamación.

Existen varias posibilidades de tratar la lesión del hombro. En el Hospital internacional HC Marbella dispone de diversos métodos para diferenciar el diagnóstico, como son las radiografías, las resonancias, las ecografías con ultrasonidos y otras pruebas clínicas, aunque “las explicaciones del paciente sobre sus síntomas tiene una gran importancia”, concluye Rando.

La columna

El deterioro de la columna vertebral es una lesión que puede sufrir tanto el jugador profesional, por la sobrecarga de múltiples entrenamientos, como el jugador principiante, por defecto de técnica. En este sentido, ejecutar un buen golpe (‘backswing’, ‘downswing’,’follow through’, ‘stance’, etc.) es fundamental para evitar futuras molestias físicas.

La mayor causa de problemas de espalda que deben a las altas velocidades de rotación durante el Swing, movimiento de giro que realiza el jugador especialmente en los primeros golpes de cada hoyo. “En esta zona del cuerpo, las lesiones más frecuentes son las lumbalgias mecánicas”, comenta la rehabilitadora de HC Marbella que propone mejorar esta complicación con “ejercicios destinados al desbloqueo de las articulaciones intervertebrales y al fortalecimiento de la musculatura paravertebral, y la faja abdominal permitiendo a su vez una flexibilidad óptima para la transmisión de movimientos coordinados”.

Miembro inferior

El mecanismo de rotación que se ejerce sobre las rodillas sumado al peso son la causa de otras lesiones en las extremidades inferiores, no menos importantes, como son las meniscopatías y las sobrecargas en el compartimento interno de la rodilla. El golpeo de la pelota acompañado por movimientos rápidos del tronco genera un riesgo de sobrecarga en los abductores que puede desarrollar una tendiditis o una pubalgia (irradiaciones dolorosas a nivel del pubis).

El tipo de lesión está relacionado con el nivel del jugador, profesional o amateurs, la edad e incluso el sexo. Generalmente, “los hombres que acuden a nuestras consultas presentan más lumbalgias, mientras que las mujeres más lesión de codo; asimismo, los golfistas más veteranos sufren más las lesiones de cadera y hombro, mientras que los jóvenes, codo y muñeca”, evalúa la fisioterapeuta.

La Unidad de Fisioterapia de HC Marbella recomienda realizar un correcto calentamiento de las articulaciones antes de comenzar a practicar este deporte, realizar estiramientos antes, durante y después del juego, adquirir una buena técnica de ejecución de movimientos para no realizar gestos forzados, trabajar la flexibilidad para prevenir rigidez articular. Además, es conveniente realizarse un chequeo periódico, sobre todo a partir de ciertas edades, con el fin de prevenir lesiones mayores mediante una valoración músculo – esquelética.

A partir de los resultados de una exploración exhaustiva del jugador se valora su situación física y se elabora un programa específico de recuperación totalmente individualizado para sus necesidades, con ejercicios para mejorar la flexibilidad, fuerza, potencia, estabilidad y equilibrio en posiciones funcionales y planos de movimiento que se usan en el campo.

Fuente: Marbella High Care